Memoria y temporalidad
Memoria y temporalidad: lectura, reflexión y escritura
Los siguientes fragmentos complementan lo visto en clase sobre temporalidad. La propuesta es que los lean, identifiquen la crítica que los autores hacen a la linealidad del tiempo histórico y escriban un breve ensayo que desarrolle una reflexión sobre memoria histórica. Pueden hacerlo a partir de un ejemplo de un proceso histórico que no necesariamente sea de historia reciente. Puede referir a historia argentina, europea o americana.
Importante: si tienen dudas las dejan en los comentarios
Los siguientes fragmentos complementan lo visto en clase sobre temporalidad. La propuesta es que los lean, identifiquen la crítica que los autores hacen a la linealidad del tiempo histórico y escriban un breve ensayo que desarrolle una reflexión sobre memoria histórica. Pueden hacerlo a partir de un ejemplo de un proceso histórico que no necesariamente sea de historia reciente. Puede referir a historia argentina, europea o americana.
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Kracauer
Sigfried[1]. 2010. “Ahasverus o el
enigma del tiempo”
La
historiografía moderna concibe la historia como un proceso inmanente y continuo
en un tiempo lineal y cronológico que es pensado como flujo de dirección
irreversible, un medio homogéneo que contiene todos los acontecimientos
imaginables. Esta concepción fue precedida por nociones que otorgaban un
significado más restringido al tiempo lineal. Por ejemplo los griegos no
establecieron la primacía del tiempo lineal sobre el cíclico (…) Las crónicas
medievales también muestran el intento de moverse simultáneamente.
Al
estudiar nuestra concepción del tiempo cronológico parecería aconsejable
concentrarse en unidades espacio-temporales de gran escala compuesta de
acontecimientos sucesivos que están real o potencialmente interrelacionados de
tal modo que pueda decirse que uno es consecuencia del otro.
Al
indagar la validez de nuestra concepción de la historia como un proceso en
tiempo cronológico dentro del contexto de una misma civilización, habría que
señalar tres implicancias:
1.
Al
identificar la historia como un proceso lineal asumimos que nuestro
conocimiento del momento en el cual un acontecimiento emerge del flujo del
tiempo nos ayudará a dar cuenta de su ocurrencia. La fecha está cargada de
valor. Los historiadores establecen relaciones significativas causales o de
otro tipo entre grupos sucesivos de acontecimientos rastreando los orígenes
cronológicos de los que los precedieron.
2.
Bajo
el hechizo de la homogeneidad y dirección irreversible del tiempo cronológico
la historiografía convencional tiende a enfocarse en lo se cree son secuencias
de acontecimientos más o menos continuas a gran escala. Los relatos tienden a
preguntarse de dónde venimos o hacia dónde vamos.
3.
La
aceptación acrítica de la concepción del tiempo fluyente provoca el deseo de
traducir en contenido la propiedad formal de un flujo irreversible; es decir
concebir el proceso histórico como un todo y asignarle a ese todo ciertas
cualidades: podría pensarse como despliegue de potencialidades, un desarrollo e
incluso un progreso hacia un futuro mejor.
La
historia consta de acontecimientos cuya cronología nos dice poco acerca de sus
relaciones y significados (…) No tiene sentido concebir el proceso histórico
como un flujo homogéneo sino que, debe hablarse de la “marcha de los tiempos” y
no del proceso unidireccional de la “marcha del tiempo”.
Didi-Huberman,
Georges.[2] 2005 Ante el tiempo. Historia, arte y anacronismo de las imágenes
El
pasado solo existe a través de la decantación que implica la memoria. La
memoria es la que decanta el pasado de su exactitud.
Todo
pasado debe estar implicado en una antropología del tiempo. No somos solamente
extraños a los hombres del pasado, también somos sus descendientes, aquí se
hace escuchar la supervivencia de lo transhistórico. Estamos ante un tiempo que
no es el de las fechas: es el de la memoria, ella decanta, humaniza y configura
el tiempo, entrelaza sus fibras, asegura transmisiones. El historiador convoca
e interroga la memoria: psíquica, anacrónica en sus efectos de montaje. No hay
historia que no sea memorativa. No se puede aceptar la dimensión memorativa de
la historia sin aceptar al mismo tiempo su anclaje en el inconsciente y su
dimensión anacrónica.
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